Vichada

Mitos y leyendas del Vichada

El encanto de Punta de Laja

Es una leyenda mitológica que se fundamenta principalmente en el sector pesquero. Juan Reyes, un señor de estas tierras que murió hace más de 10 años, quien vivía en el Cerro del Vita y su compañía era cualquier cantidad de perros, contaba que debajo de esa inmensa piedra del barrio Punta de Laja se encuentra un túnel que conduce a una ciudad, la cual tiene una reina que se llama Rosita. Cuando sale de la ciudad se convierte en Tonina y se identifica por un lunar blanco que tiene en la nuca; cuando no quiere dejar pescar ahuyenta los pescadores, les quita las mallas, los amedrenta con chapaleos en el agua y recurre a cualquier distracción con tal de no dejar pescar. Cuando los pescadores la ven, se retiran.

Cuentan que la única persona que la ha visto vive en San Fernando de Apure (Venezuela) y se llama Pedro Barrios, quien dice que estuvo en esa ciudad encantado por Rosita.

La Bola e’ Fuego o Candileja

Sin pensarlo dos veces, Candelaria tomo un hacha de rajar leña y en presencia de sus dos hijos mató a su esposo, obligando a sus dos retoños a ayudarla para enterrarlo en la sabana. Doña Candelaria, al quedar viuda, fue objeto de un ramillete de galanes llaneros que querían reemplazar al difunto, pero ninguno fue aceptado por la bella orquídea. La viuda Candelaria se dedicó como madre a levantar a sus dos hijos, sin permitir que nadie mancillara su condición de mujer viuda. De esta forma transcurrió su vida hasta que Sigifredo, su hijo mayor, alcanzo la edad de l4 años y se convirtió en un elegante joven de ojos azules al igual que ella; lo convirtió en su inseparable compañero y comenzó a dormir en la misma cama, hasta convertirlo en su amante.

No permitía la viuda madre que ninguna otra mujer del vecindario pusiera los ojos sobre su hijo y segundo marido pues le asaltaba el temor que su felicidad fuera invadida por alguna chica casadera del lugar.

Así fue pasando el tiempo hasta que Esteban, segundo de sus hijos, alcanzó los catorce años; era indudablemente dueño de una mejor estampa que la de su hermano mayor, joven de grandes facultades y de finos modales. Todo lo anterior despertó el interés de su ya depravada madre, hasta llegar a intentar realizar lo mismo que con su hermano, es decir, convertirlo en su amante.

Esteban, que era un muchacho de sana moral, rechazó totalmente las pretensiones de su madre, pues él, a pesar de su ignorancia, sabía y entendía muy bien que ella era su madre y como tal no podía ser su amante.

El rechazo de Esteban causó tanta decepción en la mujer, que ésta pensó, al igual que lo hizo con su marido, que si no era para ella no sería para ninguna otra mujer. Con el pasar del tiempo la viuda Candelaria murió y al subir a rendirle cuentas al Señor Supremo, la castigó condenándolo a errar por las sabanas convertida en bola de fuego que pierde a los caminantes.

Otra versión dice que es el espíritu de una mujer que decapitara a su único hijo que iba a ser obispo, por lo cual fue condenada a errar por los caminos, convertida en bola de fuego, que pierde a los caminantes.

La bola de fuego se acerca al caminante solitario, el cual debe maldecirla, ya que cualquier rezo la atrae. Otra forma de evitar su persecución es llevando el cabo de soga arrastrando, como también desmontarse del caballo y tenderse boca abajo hasta que se aleje.

En cuanto a la frecuencia de su aparición, se dice que la Bola e’ Fuego es constante en la semana de concilio (semana antes de Semana Santa y que se denomina en el llano como la de buscar comida).

También aparece con frecuencia en los meses de verano, por lo que se ha considerado que es producto de la ilusión óptica, producida tal vez por el reflejo del sol en las secas sabanas.

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