Familia Tierradentro

El paraíso de los muertos

La mágica belleza del territorio de Tierradentro, llena de encanto misterioso, de lagunas cristalinas, de cascadas fantásticas, de paisajes inolvidables, entre montañas de fábula y cañones abismales, guarda las características de un paraíso.

Especial El tiempo


Familia Tierradentro

Tierradentro llamada Abirama por los indígenas antiguos es hoy un Parque Nacional Arqueológico, declarado Patrimonio Nacional, con arte lítico estatuario muy influido al parecer por sus vecinos de San Agustín, del mismo modo que su devoción y culto a los difuntos, en cuya memoria se consagraron, cavadas en el filo de la montaña, unas tumbas subterráneas, hipogeos únicas en su género y en el estilo con el cual han sido elaboradas y adornadas para que los muertos se sientan a gusto, en su propio paraíso, y puedan así proteger a los vivos y cuidar su bienestar. Una cultura religiosa en que la reciprocidad, del más acá al más allá y viceversa, juega un papel fundamental.



LOS HIPOGEOS

La gran riqueza arqueológica de Tierradentro reside principalmente en sus peculiares necrópo­lis, denominadas hipogeos ("debajo de la tierra"), a semejanza de los que existieron en el antiguo Egipto, y para diferenciarlas de las tumbas de cielo abierto, o primarias, características de las demás culturas indígenas de América Latina, como las de San Agustín.

Los hipogeos fueron abiertos por sus constructores en la roca, a manera de pozos a través de los cuales se desciende por complicadas escalinatas de caracol.

Estos hipogeos nos dan una idea clara de la extrema importancia que los abiramas de Tierradentro para identificarlos de alguna manera le daban al culto funerario. Alvaro Chaves Mendoza y Mauricio Puerta Restrepo describen así estas tumbas monumentales:"...cámaras de planta ovalada, el techo convexo sostenido por dos o tres grandes columnas y tres, cinco o siete nichos alrededor.

Son las más amplias y profundas -hasta ocho metros bajo la superficie- con puertas de variada forma, y escalera de acceso conformada por escalones de caprichosas alturas, excavados sobre los costados del pozo, formando una espiral. En su interior fantásticas pinturas en blanco, rojo y negro decoran columnas, paredes y techo, y figuras de seres misteriosos, talladas sobre las pilastras que separan los nichos, rodean el espacio, vigilantes".

LAS ESTATUAS DE PIEDRA

Si bien no existe parecido alguno en las tumbas de Tierradentro con las de San Agustín, en cambio en el arte estatuario hay aparentes similitudes que, observadas cuidadosamente, vienen a constituir notables contrastes.

Mientras que las figuras agustinianas expresan diferentes estados de ánimo fiereza, arrogancia, humildad, religiosidad sobre todo, burla y una constante mirada escrutadora en las de Tierradentro la actitud constante es de serenidad, contemplación, tranquilidad, placidez tanto en hombres como en mujeres, de donde se ha deducido por los arqueólogos y antropólogos que han investigado esta cultura, que los pueblos antiguos de Tierradentro estaban compuestos de gentes pacíficas. Sin embargo no ha sido posible dilucidar aún si los talladores de las estatuas pertenecían al mismo pueblo de arquitectos que elaboró los hipogeos.

En la capilla doctrinera de San Andrés de Pisimbalá se fusionan de manera singular elementos de las arquitecturas española e indígena. Construida en 1785, fue incendiada casi dos siglos después, en 1975, por el hijo del alcalde de Inzá, que quería despojar de sus tierras a los habitantes del resguardo. Su reconstrucción fue promovida por la entonces Colcultura y entrega­da a los indígenas en 1978, restaurada de acuerdo a su arquitectura original.







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